Saliendo del blanco...

 La plástica cada vez alcanza o rompe los territorios de la representación visual con mecanismos e instrumentos simples de la comunicación. Los artistas plásticos demuestran, una vez más, lo dúctil y factible que resultan las diversas combinaciones entre las expresiones cotidianas, la combinación de planos y el talento expresivo, que al fundirse simplemente son capaces de lograr no sólo una innovadora concepción de las tendencias pictóricas, sino también una forma de concebir al mundo y a la realidad que lo representa.

 

Xavier Mesa, joven artista, o mejor dicho, artista de las nuevas expresiones, combate lúdicamente las concepciones originadas en el sentido común del espectador, provocando no sólo la sensibilidad, sino también  incitando a la inteligencia de sus propias obras. Podríamos pensar en evocaciones a la Magritte; sin embargo, en la experiencia del pintor belga, en la que se conjugan magistralmente elementos lúdicos y desafiantes, podemos sin grandes riesgos pensarla por caminos diferentes ante la obra de este talentoso artista.

 

En la obra de Xavier Mesa se advierten elementos que más allá de representar los motivos de las tendencias vanguardistas de aquellos años, existe el deseo adicional de transmitir –sin mayores evocaciones- un contenido moderno y actual que a pulso se aleja de cualquier futurismo o cubismo, pues elabora un discurso operante de la propia realidad, pues se involucran elementos y cuestionamiento tanto del orden físico (planos) como emocional de la propia representación (imágenes), intelectuales (frases), organizacionales (trazos), etcétera, subsumidos y consumidos en el conjunto de cada una de las obras, sin temor por el impacto que origina la superposición de planos e imágenes en que no sólo se halla la belleza del mismo, sino la original concepción de Xavier Mesa que no titubea en transmitir, con otros desafíos adicionales de frases cotidianas, y replantean no sólo la concepción puramente plástica sino que la arrojan al mundo de los profanos, que en última instancia son los receptores y generadores de su arte.

 

Las preocupaciones contextuales de Xavier Mesa, tales como el caos, la locura, los sueños o la identidad, no son nada más pretextos del artista, sino preocupaciones de cualquier ciudadano del siglo XXI. Más aún, son un hipertexto, un contexto, una insinuación entre paréntesis que nos sumergen y emergen en nuestras propias fantasías y contemporaneidad. La obra de Xavier Mesa podría ser, simplemente, un supuesto de nuestra locura o de nuestra identidad en cualquiera de los planos de nuestra realidad: los suyos o los nuestros.

 

Víctor Baca  (Crítico y Poeta)